QUIÉNES SOMOS

“Sean compasivas con los enfermos, en el lecho del dolor, todos son igualmente necesitados por la enfermedad

“Deben figurarse que Jesús recibe como hecho a su divina persona los servicios que prestan a los enfermos, así nos lo dice por estas palabras “Lo que hicisteis con los enfermos, conmigo lo hicisteis”

FundadoraSSC

No crean Hermanas, que la asistencia consiste sólo en dar las medicinas y la alimentación al enfermo; hay otra clase de asistencia que nunca deben olvidar, y es la del corazón, procurando acomodarse a la persona que sufre, saliendo al encuentro de sus necesidades”

María Josefa Sancho de Guerra fue una mujer sencilla y fuerte de nuestro tiempo, se sintió llamada con fuerza especial por el Espíritu Santo a consagrarse enteramente a Cristo e imitar su vida con el testimonio de una entregagenerosa al apostolado de beneficencia en el cuidado de los enfermos.

Como proyección de esta vocación extraordinaria, fundó la Congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad.

La motivación única de todo su dinamismo espiritual y apostólico es la caridad. Caridad que la lleva a estar atenta a los signos de los tiempos y descubrir como toda persona en situación de enfermedad experimenta la mayor pobreza y limitación que nos lleva a depender de los demás, hasta para las necesidades más básicas.

Sus expresiones nos hacen vislumbrar su grandeza de alma:

“Sean compasivas con los enfermos, en el lecho del dolor, todos son igualmente necesitados por la enfermedad

No crean Hermanas, que la asistencia consiste sólo en dar las medicinas y la alimentación al enfermo; hay otra clase de asistencia que nunca deben olvidar, y es la del corazón, procurando acomodarse a la persona que sufre, saliendo al encuentro de sus necesidades”

“Deben figurarse que Jesús recibe como hecho a su divina persona los servicios que prestan a los enfermos, así nos lo dice por estas palabras “Lo que hicisteis con los enfermos, conmigo lo hicisteis”

Nace en Vitoria (Álava) España, el 7 de septiembre de 1842. Sus padres Bernabé Sancho y Petra de Guerra. La educaron en el amor y práctica del evangelio. Es la mayor de tres hermanas. Cuando tenía seis años muere su padre repentinamente y María Josefa ve las dificultades que a diario pasa su madre para sacar adelante la familia. En ella aprendió la lección de la fortaleza cristiana que supera con paciencia heroica las adversidades.

A los 18 años decide ser religiosa contemplativa, pero una enfermedad será el signo providencial que precisará su camino. En Madrid ingresa en el convento de las Siervas de María fundadas poco antes por Santa Soledad Torres Acosta. Pero Mª Josefa tiene tremendas dudas sobre si el camino escogido es el que debe seguir, a pesar de la certeza de su vocación. Aconsejada por la Madre Soledad, acude a San Antonio Mª Claret que le dice: En nombre de Dios profese en el Instituto al que pertenece, porque Dios la tiene reservada para cosas grandes”, vaticinando sin duda, con estas palabras el posterior destino que el Señor se había dignado reservarle, escogiéndola para Fundadora de este nuevo Instituto de Siervas de Jesús de la Caridad.

El día 25 de julio de1871 en Bilbao, en colaboración de otras tres compañeras inicia sus primeros pasos nuestra Congregación. Como todos los inicios fueron muy difíciles tanto para ejercer la misión como para proveer las necesidades de la vida cotidiana.

Con el paso de los años, y la confianza en la divina providencia las cosas fueron mejorando. Aumentó el número de jóvenes que ingresaban en la Congregación con el deseo de consagrar su vida a Dios en el servicio de los enfermos, esto permitió la expansión a lo largo de toda la geografía española y fuera de ella. En el momento de su muerte había llevado a cabo 42 fundaciones, siendo la última al otro lado del Atlántico en Chile.

Murió el 20 de marzo de 1912.

Del Corazón de Jesús recibió sentimientos de bondad y misericordia para cuidar a los enfermos, a los necesitados y a todos los que sufren material y espiritualmente, al estilo de Cristo en su vida apostólica. Su caridad se prolongó en toda clase de obras asistenciales y de beneficencia donde había alguien con su salud quebrantada. Esta caridad que abrasó el corazón de nuestra Madre Fundadora en el misterio de Cristo, es la forma de vivir el carisma de la Congregación, que tiene su base y encierra toda su espiritualidad y todo su apostolado en el lema: “Amor y Sacrificio”.

En el año 1992 fue beatificada por Juan Pablo II y canonizada por el mismo Papa el día 1 de octubre de 2000.

Actualmente la Congregación se encuentra extendida por todo el mundo, Europa, Hispanoamérica, Cuba, Miami, Filipinas y África

Como está consignado en nuestros archivos, el 21 de octubre de 1878 llegaron seis Hermanas a Valladolid, como Superiora de la Comunidad viene Madre Sacramento, brazo derecho de nuestra Madre Fundadora, instalándose en un piso en la plaza del Rosarillo.

En el año 1882, se había incrementado el número de las Hermanas al aumentar la solicitud de las familias para atender a sus familiares enfermos. Sobre el año 1897, la comunidad se trasladó a la Calle Alonso Pesquera. Donde desarrollo toda su actividad de caridad con los enfermos durante más de cien años.

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