Sor Rosali es enfermera en el Hospital Sagrado Corazón, pero tiene claro que su cometido va más allá de desempeñar un trabajo: se implica de forma integral con cada paciente, porque «no es solo un caso clínico, es algo más, es una persona». También lo hace el resto del equipo, que define como «estupendo, magnífico».
Sor Rosali pone en valor el trato cercano que reciben los pacientes en el Sagrado Corazón y la dedicación de todo el personal: «Creas un vínculo tan familiar que, cuando se van de alta, tú no te olvidas». De hecho, no son pocos los pacientes que, una vez que han recibido el alta, regresan al hospital para visitar a médicos y enfermeras. «Ellos lo dicen: «Vengo aquí porque es mi casa, mi familia»», señala. Precisamente, sobre esa idea incide otra de las enfermeras del centro sanitario, Sor Mónica: «El reto más importante es que, cuando un paciente llegue aquí, sienta calor de hogar, sienta que nos importa. No siempre podemos quitar el dolor o la enfermedad, pero sí podemos dar cariño, hacer que disminuya la ansiedad de estar enfermo y venir a un lugar desconocido».
Recuerda Sor Rosali que el Hospital Sagrado Corazón, vinculado a las Siervas de Jesús, desarrolla diferentes obras solidarias fuera de España. Una labor que ejemplifica el fin al que se dedica toda la congregación, también ella: «Ayudar a gente que lo necesita», no solo en lo material o lo médico, sino también en las vivencias, el ánimo, la soledad, el alma… Acompañando y ayudando, tanto dentro como fuera del hospital.