Aurora forma parte del Hospital Sagrado Corazón de Valladolid desde hace dos décadas. Empezó como auxiliar de enfermería. Tanto le gustaba, que se animó a dar un paso más y estudió Enfermería. En la actualidad, trabaja como enfermera de quirófano, donde puede dar rienda suelta a lo que considera su «pasión»: «Cuidar, intentar ayudar a los demás». «Pertenezco a esta profesión porque lo siento, porque me gusta, es una vocación», añade.
«Esta es mi casa», asegura Aurora, «donde siempre me han tratado como una más». Considera que una de las principales virtudes del Sagrado Corazón es que «es un hospital pequeño y familiar, y esa cercanía hace que trabajes mucho mejor, mucho más en equipo, con confianza». «Y teniendo confianza, siempre van a engranar todas las funciones que se necesitan para que el paciente salga en las mejores condiciones», explica. Ese buen funcionamiento y el trato que reciben por parte de todo el personal del Sagrado Corazón es lo que hace que vuelvan cuando lo necesitan, algo que destaca Raquel Aguilar, directora médica del centro.
La sonrisa y el aprendizaje, los ejes del trabajo para Aurora
Aurora, por lo general, tiene el turno de mañana en el hospital. Le gusta estar al tanto de lo que ha ocurrido por la tarde y por la noche, así que desde hace años tiene una tradición. Si el trabajo lo permite, comienza cada jornada laboral tomando un café junto a sus compañeros, para ponerse al día. «Es un momento de hacer piña», señala, «porque, a fin de cuentas, somos un equipo».
Un equipo multidisciplinar: el Sagrado Corazón ofrece servicios de una veintena de especialidades, entre las que se incluyen Cirugía General y del Aparato Digestivo, Cirugía Vascular, Neurocirugía y Traumatología. Además, el hospital, fiel a su compromiso de mejorar continuamente la atención que brinda a sus pacientes, ha incorporado recientemente servicios de Ginecología, Urología, Hematología y Neumología.
Este abanico tan amplio de especialidades permite a todos los profesionales que trabajan en el Sagrado Corazón, Aurora incluida, «aprender algo cada día». «Es lo más importante, no hay que parar de aprender y de escuchar», asegura. Eso, y «venir siempre con una sonrisa» al centro. En cada jornada laboral, ella comparte la suya con el resto del equipo y con todos y cada uno de los pacientes. ¡Gracias, Aurora!