Sor Maritta es la enfermera responsable de quirófano del Hospital Sagrado Corazón de Valladolid. Como tal, se encarga de «coordinar a todo el personal y a aquellos médicos especialistas que quieren hacer sus cirugías aquí». En este sentido, destaca que el centro «cuenta con ocho quirófanos, uno de ellos, destinado especialmente a endoscopias, ya que son procesos ambulatorios y necesitan una zona de entrada y salida de los pacientes para evitar la contaminación».
Ocho quirófanos modernos, como el resto de instalaciones del Sagrado Corazón, que están dotadas del más completo y actualizado equipamiento médico. Cabe subrayar también que el centro dispone de cocina propia y servicio de lavandería y limpieza de las habitaciones e instalaciones. Asimismo, cuenta con parking, para que venir al hospital, ubicado en el centro de Valladolid (calle Fidel Recio, 1), sea fácil y cómodo para los pacientes.
Aunque, sin duda, el principal valor del Sagrado Corazón son sus profesionales. Para Sor Maritta, es imprescindible «establecer una cercanía, una familiaridad». «Se pide a los trabajadores y a la dirección que estén abiertos a crear grupo, una relación de compañerismo», explica. Pero no solo entre los miembros del equipo, también con los pacientes. «Tratamos con personas que vienen con miedos, con dudas, y que necesitan tener a alguien que les pueda acoger y les pueda ayudar», señala. Precisamente, ese es uno de los principales valores del Hospital Sagrado Corazón: la calidad de la atención que se presta, desde el punto de vista médico y, por supuesto, desde el punto de vista humano. Sor Mónica, otra de nuestras enfermeras, también incide en que una de las prioridades del hospital es que «los pacientes no se sientan solos, que sientan calor de hogar, sientan que nos importan».
Crecimiento profesional, personal y espiritual para Sor Maritta en el Sagrado Corazón
Formar parte del Sagrado Corazón ha enriquecido a Sor Maritta de diferentes formas. En el plano profesional, dice: «Todas las personas con las que he trabajado desde que fui destinada a esta casa me han ayudado, me han orientado, he encontrado ejemplos que me han ayudado a darme un poco más». En lo espiritual: «No pierdo de vista el fundamento de mi vida como religiosa de la Congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad, y afrontar aquí el día a día me hace reafirmarme en la vocación a la que he sido llamada». Y desde el punto de vista personal: «El relacionarme con diferentes personas me ayuda a conocer mejor al otro». «Ha sido un impulso que me ha ayudado a crecer en muchos aspectos», concluye Sor Maritta.