Alejandro García Viña es urólogo especialista en andrología y patología obstructiva en el Hospital Sagrado Corazón de Valladolid. Tras incorporarse al servicio de Urología del centro, destaca la capacidad de ofrecer una atención integral que combina el diagnóstico clínico con cirugías avanzadas. Su labor permite abordar desde problemas de salud sexual masculina hasta patologías oncológicas complejas, siempre con el respaldo de la tecnología más innovadora.
«Nuestro objetivo es que el paciente sienta que tiene tiempo, para entender su problema y valorar todas las opciones terapéuticas», explica. Alejandro destaca el uso de herramientas de vanguardia, como las ondas de choque para la difusión eréctil o la enucleación con láser para la hiperplasia benigna de próstata, ofreciendo alternativas eficaces en el sector privado.
Al igual que destacaba recientemente la ginecóloga Elsa Arias, Alejandro resalta el valor diferencial del centro por su carácter humano «Hay un ambiente laboral muy bueno, muy familiar que los pacientes perciben y que ayuda mucho a su recuperación». Esta cercanía es fundamental en consultas de urología, que a veces generan desconfianza: «La andrología tiene mucha demanda, aunque a veces el paciente siente vergüenza, por eso la confianza es clave para que se sientan cómodos».
PREVENCIÓN Y DETECCIÓN PRECOZ DEL CÁNCER DE PIEL
En el ámbito profesional, Alejandro busca concienciar sobre la importancia de los chequeos anuales para detectar enfermedades antes de que den la cara. Especialmente en el cáncer de próstata , el tumor más común en varones: «Si diagnosticamos a tiempo, podemos ofrecer soluciones con los menores efectos secundarios posibles para la calidad de vida del paciente».
Como bien apunta nuestro servicio de Urología en su análisis sobre la salud prostática, este órgano es un «enemigo silencioso» que no suele dar señales hasta que está avanzado. Por ello, Alejandro coincide en la necesidad de establecer un calendario de revisiones a partir de los 45-50 años. El proceso incluye desde una historia clínica detallada y el tacto rectal, hasta la medición del PSA (Antígeno Prostático Específico) en sangre para asegurar un diagnóstico preciso.
En el plano personal, valora la agilidad y la técnica del hospital, lo que facilita enormemente su labor diaria: «Es un centro muy orientado al cuidado del paciente». Esto se traduce en la seguridad que transmite en cada visita: «Poder dedicar 20 o 30 minutos a hablar tranquilamente con el paciente es algo que la gente valora muchísimo y que define nuestra forma de trabajar».



