María López Pardo es dermatóloga especialista en melanoma y dermatitis atópica en el Hospital Sagrado Corazón de Valladolid. Define su especialidad como una disciplina «muy versátil y amplia», que combina la cirugía y pruebas diagnósticas. Tras su llegada al centro destaca la capacidad resolutiva de su área para «hacer la vida mucho más fácil al paciente».
«Nuestro objetivo es que el paciente se sienta cuidado», explica. En la consulta trata desde patologías comunes que afectan a la rutina diaria, como la dermatitis o la caída del cabello, hasta casos más críticos de cáncer de piel: «Atiendo a pacientes que ya han tenido un cáncer de piel y simplemente quieren llevar al día sus revisiones».
María subraya el valor de la cercanía en el trato diario, buscando siempre que quien acude a su consulta comprenda su patología. El Hospital Sagrado Corazón tiene un entorno de trabajo donde la resolución de problemas es prioritaria. «Intento transmitir tranquilidad al paciente para que entienda su enfermedad, o su no enfermedad, y poder ayudarle lo máximo posible», explica.
PREVENCIÓN Y DETECCIÓN PRECOZ DEL CÁNCER DE PIEL
En la consulta la prevención no se plantea como algo puntual, sino como un hábito que debe integrarse en la rutina diaria. Existe una advertencia clara sobre los riesgos de las cabinas de rayos UVA y el impacto acumulativo de las quemaduras solares sufridas durante la infancia y la adolescencia. Para evitar daños a largo plazo, la clave está en adoptar unas pautas de cuidado específicas que ayuden a mantener la piel protegida.
La detección precoz es la herramienta más eficaz con la que contamos. A través de la regla ABCDE (Asimetría, Bordes, Color, Diámetro y Evolución), se enseña a los pacientes a vigilar sus propios lunares, poniendo especial atención en el cambio: «Observar si un lunar cambia de aspecto, aparezca nuevo, crece con rapidez o presenta sangrado». Este ejercicio de autovigilancia es fundamental para identificar cualquier anomalía en una etapa temprana.
Por otro lado, la excelente sintonía que existe en el equipo del hospital es un factor que facilita la labor diaria y mejora la experiencia del paciente: «La gente es encantadora, te reciben y te ayudan en todo lo que necesites». Esta energía positiva ayuda a transmitir que la salud cutánea es un reflejo del equilibrio general de cada persona. Como bien señala la doctora, «si llevamos una alimentación saludable y variada y hacemos ejercicio, el cuerpo se siente mejor y eso también se proyecta en la piel».